La hipocondría y otros trastornos


Es increíble como a veces nuestro cuerpo domina nuestra mente. Pero también como  en otras oportunidades  éste se encuentra a merced de las peripecias de nuestro pensamiento. Un ejemplo simple y cotidiano de esto se da cuando una persona se entera de que padece determinada enfermedad del cuerpo. Inmediatamente su psique se reordena para manifestar angustia, tristeza, miedo o, por el contrario, valentía, deseos de vivir, serenidad.  A la inversa ocurre cuando nuestra mente se exalta, nuestros pensamientos no encuentran su cauce y entonces se expresa nuestro cuerpo a través del acné (los vulgarmente llamados granos) o de la dispepsia  (sensación de malestar abdominal) antes de rendir un examen, por ejemplo.

Pero más curioso aún son algunos trastornos que le conciernen al campo de la psiquiatría en los que la persona experimenta sensaciones físicas que realmente no existen, pero el sujeto las vivencia como si realmente existieran.  Y no sólo eso, sino que cree fervientemente que esas alteraciones son verdaderas. La persona no finge ni simula su enfermedad.
Son los llamados trastornos somatomorfos, un grupo de condiciones psiquiátricas en las cuales las sensaciones o funciones corporales están influenciadas por un desorden de la mente.


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